Sobre el tiempo, las ganas y la traducción de un libro malo

02Mar13

Ya afirmaba el genial Isaac Asimov, en su libro Cien preguntas básicas sobre ciencia, que:

Tarde o temprano, todos nos damos cuenta que esa sensación de duración varía con las circunstancias. Una jornada de trabajo parece mucho más larga que un día con la persona amada; y una hora en una conferencia aburrida, mucho más larga que una hora con los naipes. Lo cual podría significar que lo que llamamos un “día” o una “hora” es más largo unas veces que otras.

Y no soy yo nadie ni para decir lo contrario, ni para ser ajeno a esto.

Es la mejor excusa que se me ocurre para justificar la falta de actualizaciones del blog: he estado ocupado haciendo otros proyectos, entre los cuales se listan un canal de gameplays, estudiar para aprobar el examen del B2 de alemán y por último, tema principal de esta entrada, mi proyecto final de carrera.

Para los que no lo sepáis, que creo que seréis pocos, estoy traduciendo un extracto de un libro. No son muchas palabras y de hecho, si me pusiera a ello DURAMENTE, podría estar hecho en un par de semanas, contando una revisión o dos y quizás hasta la memoria de traducción. El problema es que el libro es malo en todos los sentidos. No quiero dar detalles específicos porque al fin y al cabo la autora es maja y me dejó usar el libro para esto, pero para que os hagáis una idea:

· El planteamiento no sólo está trilladísimo, sino que es terriblemente superficial. Teniendo en cuenta que el público objetivo diría yo que son chicas jóvenes, darles esto para leer es como darles veneno. En cada página la protagonista describe la indumentaria de cada personaje. Los que no van bien vestidos son motivo de lástima, y los que tienen dinero a rebosar son recalcados como ejemplo a seguir. Si pensáis que por estas acciones la protagonista debe de ser una zorra solterona superficial, nada más lejos: es exitosa y la autora la trata como una «mujer ejemplo», ya que saca dinero de entre la educación privada de sus hijos (la prota no es rica pero le encanta hacérselo) y su trabajo para poder pagarse agencias de citas de lujo. VE-NE-NO.

· El estilo es, cuanto menos, curioso: las anáforas, catáforas y otros elementos de referencia textual son más pobres que las favelas de Rio. Pronombres, pronombres, pronombres (lo cual, todo sea dicho, son un poco molestia al traducir, ya que no sé qué es peor, si repetir los sujetos o elidirlos). De hecho quiero creer que estoy haciendo el texto más rico en la traducción. Otro fenómeno gracioso es la aparición repentina de alguna palabra no muy común, a lo que me digo a mí mismo: BIEN, algo que estás aprendiendo… para verla repetida dos líneas más abajo. Es como que la autora encontró la palabra en un diccionario de sinónimos y le quiso sacar jugo antes de olvidarse de ella. Terrible, en serio.

Visto esto, imagino que podréis deducir por qué no estoy traduciendo el libro todo lo rápido que podría. Si me sirve de algo, es para aprender que si me quiero dedicar a la traducción, voy a tener que tragarme mi gusto y ética personal. Como en todas las profesiones, imagino.

Espero ventilármelo a lo largo de esta semana, así que os informaré de cómo ha ido, y de tantas otras cosas, que os tengo abandonadetes.

Un saludo.

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