¡Atrapálos ya!, o sobre la localización de Pokémon (I)

03Sep13

Hay obras que uno revisita periódicamente. Quizás tengáis un libro que leéis una vez cada par de años, o una peli que os gusta ver cada tanto aunque ya os la sepáis. En mi caso, una de las cosas que hago es volver a jugar a las primeras ediciones de Pokémon. Y tras cientos de horas a lo largo de años, me he dado cuenta de que hay cosas que de niño damos por sentado, pero que con una mínima formación lingüística saltan a la vista gritándome en el tímpano. Hoy vengo a hablar de algunas curiosidades (por llamarlas de algún modo) de las traducciones de las dos primeras generaciones del juego.

Para empezar hablaré de los nombres. Imagino que ya sabéis que Japón es la cuna de nuestros simpáticos amigos entrenables para ejercer la violencia selectiva, y como tal los nombres de los bichos no sólo son diferentes a los que nosotros conocemos, sino que además vienen originalmente escritos en katakana. Por ejemplo, a quien nosotros llamamos Bulbasaur viene a ser フシギダネ, que en alfabeto romance vendría a ser Fushigidane, «semilla rara» en japonés. No obstante, no todos los nombres se tradujeron: algunos  mantuvieron el original, normalmente identificable: Pikachu, Kabuto, Chikorita.

Centrándonos en lo local, en España conocemos a los Pokémon por sus nombres de la localización al inglés: Bulbasaur, Charmander, Squirtle, Psyduck, Magikarp y un largo etcétera. Tanto es así que mucha gente (hasta no hace mucho yo me incluía en este grupo) cree que son sus nombres oficiales internacionalmente impepinables… pero no: en las localizaciones al francés y al alemán se tradujeron los nombres de la mayoría de los Pokémon, dando lugar a galimatías que nos pueden resultar tan extraños como Bisasam, Shiggy, Enton, Taubsi o Blutzuk en alemán o Bulbizarre, Carapuce, Psykokwak, Roucool o Mimitoss en francés (he mencionado a los mismos Pokémon en ambas enumeraciones).  En los idiomas a los que están traducidos realizan un juego de palabras o traducido del japonés o propio, refiriéndose a alguna de las características del animalito en particular. Como consecuencia, no sabéis lo difícil que es hablar con un alemán de Pokémon. Y nunca he tenido la oportunidad, pero si lo hubiera intentado con un coreano, me temo que hubiera tenido el mismo problema, ya que también se localizaron los nombres a este idioma.

Por curioso que sea que cada bicho pueda tener varios nombres, sobre todo en un mundo donde la gente se cambia Pokémon por internet, Game Freak y Nintendo siguen ofreciendo localizaciones al alemán y el francés. Hasta fecha de hoy (o sea, hasta la publicación de Pokémon Blanco y Negro), la tendencia ha seguido igual que en las ediciones anteriores, lo cual, pese a crear confusión entre los fans internacionales de la saga de videojuegos (¡aunque hay personas que buscan activamente Pokémon con un nombre extranjero!), demuestra una coherencia en la política de traducción. En mi opinión, debería optarse por una traducción internacional estándar, ya que aunque se perdieran algunos juegos de palabras entre las personas que no tienen buen inglés, unificaría las comunidades de jugadores en línea. Quizás hable por la costumbre, ya que en España las dos primeras generaciones ya nos acostumbraron a no ver los juegos de palabras de primeras (excepto en los casos en que son obvios: Ponyta, Psyduck).

En resumen, bien por ser coherente con la estrategia de localización, aunque personalmente opino que cada vez más se necesita una estandarización.

Otro ámbito en que la localización es digna de comentar es la traducción de los nombres de los personajes no jugadores, o sea, los entrenadores que nos retaban cuando nos los cruzábamos por delante. Los nombres propios de los poco importantes se tradujeron, y los de los maestros y jefes de gimnasio (o sea, personajes relevantes y que incluso aparecían en la serie) se dejaron como tal. Así pues, luchábamos contra Chico Guay Paco y Pokemaníaca Pepi. No veo mal que los nombres propios se localizaran, aunque tampoco veo que fuera estrictamente necesario. Quizás pensaron que al tener como público objetivo a los más jóvenes, nombres españoles serían más fáciles de tragar. En cuanto a los «roles» que cada personaje tenía (Chico guay, Motorista, Karateka), estaban correctamente localizados, sin grandes cosas que comentar, excepto una: el SÚPERNECIO. Y es que recordad que cuando los primeros juegos salieron todavía no existía la palabra «friki». Por cierto, ¿os acordáis de que los nombres predeterminados del personaje protagonista en los primeros juegos eran Rojo y Azul? Eran los nombres de los protagonistas del primer manga.

Y viendo que la entrada se me va a alargar demasiado hablando de los ataques (que son, además de los nombres de los bichos, lo más comentable), voy a cortar aquí y seguiré otro día con los ataques y la intertextualidad con el anime, que tiene sustancia. ¡Un saludo!

FE DE ERRATAS: Cuando escribí este artículo, justo los nombres de los Pokémon que comprobé coincidían en varios idiomas (vaya casualidad), lo cual me llevó a pensar que se había realizado una estandarización. Sin embargo, tras echarle un vistazo más a fondo, me he dado cuenta de que no es así. Lo siento por marear 😦

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